martes, 2 de septiembre de 2014

PRISIÓN

Lo que le decidió a ingresar en aquella prisión fue que en el programa de actividades incluía Jornadas de Puertas Abiertas.

lunes, 25 de agosto de 2014

viernes, 8 de agosto de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI T EL MARQUÉS LVII



En verano, Manolo echa el cierre por vacaciones sin previo aviso. De madrugada, antes de que lleguen los primeros al Tropical en busca de asilo, pega un cartel que informa de las fechas de descanso y se esconde un par de semanas detrás del cierre de su local. Con existencias en el bar como para morir antes de cirrosis que por los efectos de un ataque nuclear. En el barrio, todos saben que esas dos semanas Manolo se esconde detrás del cierre, esquivando las miradas de horfandad que se asoman desde la calle a través de las venecianas de los ventanales.

El resto, deambula sin destino por la plaza del Tropical, arrancando hojas del calendario mientras asedian el local esperando que llegue la fecha escrita a mano por Manolo en la sentencia que les deja sin casa durante dos semanas al año.

Cumplido el plazo, el Tropical se sacude el olor a cerrado recuperando su rutina de carajillo, mus y café cargado mientras Manolo repite hasta el hartazgo la misma letanía de todos los años: "Da gusto volver al trabajo para descansar".

martes, 22 de julio de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS LVI




El Marqués, que siempre ha sido asiduo de terracitas frecuentadas por viudas y divorciadas con dote que administrar, convenció a Manolo para que colocase una mesa y un par de sillas en la calle que él se dedica a usar a modo de despacho. "Manolo, no hay negocio bueno que no se haya firmado en un bar", fue el principal argumento para convencer al dueño del Tropical. "A las oficinas solo se va a perder el tiempo", concluyó su escueta pero exitosa demanda.
La cabeza de El Marqués es la del  emprendedor soñado por los dadores de subvenciones públicas, un inagotable nicho de proyectos abocados al fracaso.
Para El Marqués, la terraza de mesa única del Tropical es el sitio perfecto para cerrar sus negocios. Un lugar que sus potenciales socios no han visitado jamás y al que sólo volverán una vez, para preguntar por aquel tipo de apariencia elegante con el que había cerrado un negocio a las puertas de aquel local. Manolo había aprendido a repetir de carrerilla y con desidia: "Noconozcodenadaaeseliante. Nolohevistonunca. Poraquípasamuchagenteynomepuedoacordardetodos. ¿Quévaatomarelcaballero?". Mientras, El Marqués, con un plato de olivas y una caña sobre la cisterna, espera pacientemente a que salga su víctima del establecimiento.
-Marqués esta semana ya van seis -hace recuento El Titi mientras Manolo cumple con el protocolo de pasar la bayeta sucia por la barra del Tropical cada vez que un cliente abandona el bar. -Cuándo aprenderán que tienes buenas ideas para ganar dinero, pero mejores para gastarlo.

jueves, 17 de julio de 2014

BIENVENIDO A LA CASTA



-Bienvenido. Le estábamos esperando. Ha sido usted muy puntual y eso nos gusta. Cuando le pides a alguien que llegue a una hora exacta y lo hace denota formalidad, educación y, lo que es más importante, obediencia. Y eso es lo que buscamos. -saludó el anfitrión, de espaldas al recién llegado, mirando a través de los ventanales de la última planta de aquella torre de oficinas desde la que se controlaba la inmensidad de un cielo recortado por rascacielos. 

El recién llegado entró sumiso y sonriente a la enorme sala de reuniones de la planta 37. En el centro de la sala, había una enorme mesa de cristal aún con las tazas de café a medio apurar. Contó hasta doce puestos y la presidencia, y entonces entendió que su interlocutor omitiese por sistema la primera del singular. 

-Hemos examinado minuciosamente su perfil y es usted exactamente la persona que necesitamos. En su trayectoria ha demostrado ser ambicioso, maleable y con una forma muy particular de entender el servicio público. También hay algunos pecadillos de juventud que sabremos perdonarle. Incluso nos vendrá bien para crear su imagen. La contradicción, el renegar del pasado y el conflicto nunca vienen mal para avivar el debate y forjar odios y adhesiones inquebrantables. 

En apenas un par de legislaturas se había convertido en una de las promesas de su partido. Compaginó su labor como alcalde con la de diputado regional y consejero en más de una docena de empresas públicas. De ahí, pasar a la política nacional y tener su cuota en los informativos con algún que otro sonoro titular, cuando sustituía a los primeros espadas, no fue complicado. La concesión a conveniencia de varias operaciones urbanísticas, aplicando una más que laxa interpretación de la legislación vigente, y siguiendo el dictado de un constructor que le aseguró que, "Nos vendrá bien a todos", le permitió cambiar de casa, de coche y de nivel de vida sin preocuparse demasiado en guardar las apariencias. Y ahora, cuando el partido busca nuevas caras y él pretende decididamente abandonar la segunda fila, recibe una llamada de alguien que le insta a reunirse con ellos, "Un influyente grupo que puede ayudarle a conseguir sus objetivos". 

-¿Mi imagen? -preguntó al fin el aludido, que aun no sabía muy bien qué beneficio podría sacar de aquel encuentro. 

-Su imagen como Presidente. Es usted quien hemos elegido para que gobierne este país. 

-Le informó el anfitrión todavía mirando a través de la pared de cristal que hacía las veces de fachada. 

-Yo le... les agradezco la confianza, pero me temo que eso no depende de ustedes, sean quienes sean, forma parte de la decisión de los ciudadanos. 

El hombre se giró y el candidato pudo verle por primera vez. Un tipo impecablemente vestido, con una elegancia propia de quien la hereda, y media sonrisa en la cara, al que le calculó algo más de setenta años. -Su ingenuidad también nos vendrá bien. Usted será el próximo Presidente. A partir de ahora empezará a entender que la gente, sus ciudadanos, no hacen lo que hacen, ni dicen lo que dicen por voluntad propia. Sin ser conscientes de ello, hacen, dicen y piensan lo que nosotros queremos. 

-Pero... ¿Quiénes son ustedes? 

-El poder. 

-Perdóneme, pero no entiendo. ¿Qué poder? ¿El de la política, el del dinero? -aquel extraño proceder le hizo desconfiar de su interlocutor. Todo era lo suficientemente raro como para sospechar que había micrófonos y cámaras ocultas con alguien al otro lado encantado de tirar al traste su carrera. 

-Un poder que está por encima de los bancos y de los gobiernos –continuó-. Tenemos a ambos a nuestro servicio. Nosotros decidimos y nuestras decisiones condicionan el devenir del mundo. Nos valemos de gente como usted para que satisfagan nuestras necesidades. Nosotros le colocamos en un puesto que le permitirá vivir como un privilegiado el resto de sus días y, a cambio, acata nuestras órdenes. No se apure, por impopular que le pueda parecer lo que podamos llegar a pedirle, piense siempre que mayor será su recompensa cuanto mayor sea la dificultad. Eso sí, no se lleve a engaño, seremos siempre nosotros los que marcaremos las reglas, los que pondremos el precio. 

-¿Algo así como el Club Bilderberg? 

El anciano respondió con una elocuente carcajada. -No se equivoque, el Club Bilderberg y toda esa suerte de reuniones seudoclandestinas no son más que el divertimento de unos cuantos ricos con ganas de jugar a ser más poderosos de lo que realmente son. Nosotros vivimos en un confortable anonimato que nos hace inexpugnables. Si no saben quiénes somos no pueden conocer nuestras debilidades. Nadie puede atacar aquello que, aunque intuya y le afecte, no tiene la certeza de que existe. 

-Vaya, por lo que parece debo sentirme todo un privilegiado. 

-Lo es. 

-¿Y puedo saber cómo piensan manipular las mentes de los ciudadanos para llegar a convertirme en Presidente? 

-Sabemos que por su experiencia ha tenido ocasión de comprobar lo volubles que son medios de comunicación y periodistas a la hora de aplicar los principios que, sobre el papel, rigen su profesión. La utopía de que los medios y sus asalariados trabajen en libertad es algo que no nos interesa. Los buenos periodistas, por tenaces que sean, conseguimos sacarlos de la profesión sin demasiados problemas. La precariedad en la que viven el resto les ha hecho aprender rápidamente que el adoctrinamiento es la mejor salida, de hecho, muchos no sabrían gestionar tanta libertad. Sin unas buenas directrices que desayunarse cada mañana no sabrían hacer su trabajo. Al fin y al cabo, los gobiernos por un lado y las empresas editoriales por otro no dejan de ser esa servil mordaza que algunos tan obedientemente están dispuestos a ponerse a cambio de migajas. No tema por su imagen como triunfador. Mientras nosotros hablamos, su nombre ya está sonando en las tertulias de radio y televisión más populares del país. 

-Y, cuando lleguen esas medidas impopulares, ¿cómo lograremos -se incluyó decididamente en el equipo - aplacar la ira de los ciudadanos? ¿Contaremos con suficientes medios para eliminarlas por la fuerza? 

-Las demostraciones de fuerza son el recurso de gobiernos incapaces a los que les dejamos hacer siempre que sus decisiones no afecten a nuestros objetivos. Es mucho más eficaz jugar con el miedo. El miedo es nuestra gran arma. La forma de amansar al pueblo. Sacar a los fantasmas al centro de la pista de baile y que hagan ellos el trabajo, sin necesidad de poner ejércitos de antidisturbios en la calle. Unos padres que tienen que dar de comer a sus hijos terminarán por aceptar cualquier contrato, por leonino que sea, si le haces creer que todo lo que venga puede ser peor. A cualquier persona con ánimo de manifestarse se le disuade mostrando algunas cabezas de turco. Cuanto más injusta sea la decisión más eficaz será el miedo. El miedo es una herramienta extraordinaria para lograr nuestros propósitos También es importante el temor que genera no saber hasta qué punto saben de ti y cómo pueden usarlo en tu contra. La información es tan poderosa como el dinero. Y hemos logrado que esos ciudadanos suyos nos entreguen mansamente sus vidas a través de las redes sociales, de sus compras por internet, de cada acción que hacen en su día a día. Datos con los que nos entregan todo un catálogo de puntos débiles y, al mismo tiempo, abren una puerta para que les hagamos llegar los mensajes de adoctrinamiento que consideremos oportunos en cada momento. Todo lo que pasa en la sociedad a lo largo y ancho del mundo tiene algo que ver con nosotros. Cuando escuche hablar en los informativos de un gran conflicto, mire en el otro lado del mapa, seguro que estamos haciendo algo que no nos interesa que se sepa. Es habitual que la gente corriente piense que los grandes negocios se hacen con la venta de armas, o de petróleo, pero es mucho más productivo tener parados varios barcos con toneladas de grano para subir a antojo bienes básicos como el pan. En la pobreza intelectual y económica de la masa está nuestro gran negocio. 

-Vaya, veo que lo tienen todo atado y bien atado. Pero no deja de sorprenderme que estén tan seguros de mi fidelidad solo por dinero. 

-Como le he dicho, tenemos todo lo que necesitamos para garantizarnos su entrega a nuestra causa. No pierda el tiempo en dignidades. Si se decide a traicionarnos, sacrificarle, arruinarle la existencia, será tan sencillo como encumbrarle. 

-Pero han pasado por alto un par de detalles. 

El anciano le miró con sorpresa: -¿Puedo saber cuáles? 

-El primero es que subestiman el poder de un pueblo enfurecido. Creerse con capacidad para revertir la voluntad de un hombre desesperado es osado, hacerlo con una sociedad desesperada es delirante. El segundo, que entrevistándose conmigo usted, ustedes, ya no son anónimos. 

-Se equivoca en ambos casos. Por una parte, es usted quien infravalora nuestra capacidad. Por otra, esta reunión nunca se ha producido, antes de que usted salga del ascensor de este edificio aquí no habrá nada, no quedará rastro de que hemos estado en este lugar. Y en lo que a mí respecta, jamás podrá tener la certeza de saber si soy quien le he dicho ser o un mero interlocutor que cumple órdenes. Recuerde, ser invisibles nos hace invulnerables -sonrió triunfal. 

-En realidad, ustedes nunca tendrán la certeza de si todo lo que hice estos años era exclusivamente para llegar a esta reunión. Quizá jamás me haya interesado hacer política. Puede que aún quedemos periodistas tenaces. Es cierto, la información es más poderosa que el dinero. Así que, sea usted quien sea, sonría a cámara, el pueblo que desprecia estará encantado de conocerle. 


sábado, 12 de julio de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS LV



Con un ejército de desoficiados, acostumbrados a encontrarse con el repartidor del pan más por robarle horas a la noche que por escuchar el despertador, Manolo solo abre el Tropical antes de las ocho en Sanfermines.
Cuando sube el cierre ya tiene a los incondicionales de los encierros que, en fila de a uno, van entrando, cogen uno de los periódicos gratuitos que Manolo acumula con desgana junto a la puerta y, con el diario enrollado, ocupan su sitio frente al televisor.
Cumplen con el rito de cantar tres veces al Santo en forma de estampita desgastada que Manolo coloca ante la tele. Y, a golpe de chupinazo, emprenden su frenética carrera: en la cuesta de Santo Domingo escuchan tronar de cascos contra los adoquines y los ven venir, enormes y cornalones. En los tramos del Ayuntamiento y Mercaderes, muchos corredores, que les obligan a avanzar a ciegas. En Estafeta, El Marqués pierde pie y El Titi consigue coger toro con el que se ha quedado suelto al caer en la curva. En Telefónica, apenas les quedan pies para llegar a la cuesta abajo que lleva al callejón. Antes de entrar en la plaza el jabonero se revuelve y un colorao ojoperdiz alcanza a un corredor que zarandea junto a ellos. El Titi ve el pitón dentro del muslo de un compañero y colea al morlaco para que le suelte. Por fin, con los toros en la plaza, respiran profundamente y comentan los momentos de peligro en busca de un café y un carajillo que les hagan aguantar el madrugón hasta la siesta a la hora en la que los de purSiempre oro. Un ejército de desoficiados, siempre con la esperanza de, algún día, conocer Pamplona aunque sea desde la talanquera.

jueves, 10 de julio de 2014

lunes, 7 de julio de 2014

EL LADO SALVAJE

Caminando por el borde del abismo, sigue dudando cuál de los dos lados de la vida es el verdaderamente salvaje.

viernes, 4 de julio de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS LIV

Manolo el de El Tropical tiene la exclusiva para quedarse con los rabos de los toros lidiados en los festejos taurinos de la ciudad. Durante la faena, Merodea por el patio de caballos, más preocupado de que las maniobras de los mulilleros no malogren el género que de los pases de los maestros en el albero. Y con cada res que cae se encomienda a lo Más Alto para que ningún diestro se cobre trofeos que vayan más allá de las dos orejas y la vuelta al ruedo.

Por la noche, con el bar ya vacío, y como si se tratase de un ritual: se encierra en la cocina, saca el viejo recetario de su abuelo y se encomienda a los ancestros mientras mete en la perola aceite, cebolla, ajo, pimentón...

Horas más tarde, las ojeras de Manolo abren El Tropical. Cuelga en la puerta el cartel que escribió su abuelo hace más de cinco décadas para promocionar las excelencias de su producto estrella, y espera el goteo de parroquianos en busca del mejor rabo de toro de la ciudad.

Cada vez que hay toros, El Tropical se convierte en una fiesta de barquitos de pan en la salsa y tuétanos chupados. Pero el dueño de El Tropical no podía imaginar que aquel día de julio, tras una del Ventorrillo, el gris de su local iba a servir de fondo para cientos de arco iris, risas y cuerpos que nada tenían que ver con los que pisan habitualmente su bar.

Desde una esquina, Ángelines La Boletos informaba a gritos: "Manolo, que se te ha llenado el bar de maricones". Los recién llegados, al ver a Angelines, la toman por la travesti pesada incapaz de sacarse el "maricón"  de la boca y siguien con la fiesta.

Manolo, al otro lado de la barra y todavía abrumado por la afluencia de público, termina por interesarse del porqué del inusitado éxito de la receta familiar.

-Todos hemos entrado esperando que sea verdad lo que pone el cartel –le contesta con una enorme sonrisa uno de sus nuevos clientes ante la carcajada unánime del resto del bar.

Entonces, Manolo vuelve a leer el cartel, incapaz de sacudirse la inocencia con la que un nieto admira algo hecho por su abuelo: “El mejor rabo, aquí”.  Y piensa: "Vamos, por lo mismo que vienen todos estos desde hace años. Bueno, todos menos La Boletos, que lo único que busca es el empujón que nadie le quiere dar".

sábado, 28 de junio de 2014

EL ÁRBOL



Durante años, deseó que desapareciese aquel frondoso árbol que crecía sin control frente a la ventana de casa. Entrar en el salón rompiendo el cristal con una de sus ramas fue la excusa perfecta para que los empleados municipales terminasen talando aquel centenario chopo, pero el gris no sirvió más que para añorar el verde que una mañana decidió que su salón era un buen sitio donde vivir.

viernes, 27 de junio de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS LIII



A la hora del café, El Titi siempre sigue la misma rutina: le pide a Manolo que le retire la cucharilla, mete la mano en el bolsillo interior de su raída chaqueta y saca una de su cubertería personal.
-Se pensará que por traer la cucharilla de casa va a tener mejor sabor. Mira que lleva años tomándolo, pues todavía no se ha enterado que a este café solo lo hace bueno el coñac -.Se queja Manolo cada vez que le hacen quitarla.
Cuando El Marqués se dio cuenta del comportamiento de El Titi lo tomó por una rareza más del personaje, hasta que un día se percató de que el singular diseño de la pieza que sacaba su amigo a diario para remover el café le era extraordinariamente familiar. Una mañana, cogió la cucharilla, aun manchada por el intenso negro del café de borra que se sirve en El Tropical, y confirmó sus sospechas. En el mango, leyó inscrito el mismo nombre con el que él mismo se encontraba cada vez que se dejaba caer por para degustar desayunos que no podía pagar en los salones del "Ritz Madrid".
-¿Y esto Titi? ¿De dónde lo has sacado?
-¿Eso? Me lo dejó un vendetrastos de El Rastro a buen precio.
El Marqués, convencido de que acostumbraba a ocultar siempre más de lo que decía, dio por buena la mentira y siguió bebiendo.

jueves, 26 de junio de 2014

EN LA ESQUINA

Una de las cosas que más me sorprendió al volver fue encontrarla allí, sola en aquella esquina, en el mismo lugar en el que la había dejado hacía años. Aun recuerdo aquellos tiempos en los que los jóvenes del pueblo esperaban pacientemente haciendo cola para hacer uso de sus servicios. Pero aquel pasado de atenciones dio paso a un presente poco alentador que augura un futuro nefasto. Ya nadie se acerca a ella, pasan a su lado con la indiferencia de quien no ve lo accesorio, incapaces de valorar su extraordinaria capacidad para seguir en esa esquina, al pie del cañón a pesar del tiempo y las circunstancias.
Conmovido por su situación, saco unas monedas y me acerco a ella, descuelgo su auricular y compruebo que, a pesar de su aspecto sucio y demacrado, mantiene el tono firme de los teléfonos que no necesitan cobertura para funcionar.

miércoles, 25 de junio de 2014

martes, 17 de junio de 2014

CONVERSACIONES

Responde al "Gracias" de las máquinas de tabaco con un igual de educado "De nada", confiando en que sea el inicio de una buena conversación.

viernes, 13 de junio de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS LII



En El Tropical el televisor está siempre encendido, pero solo se le presta atención cuando hay fútbol o toros. "El resto del tiempo está solo para incordiar, como el resto de la clientela", explica Manolo mientras hace malabares con el palillo en la boca.
Y en ese ronroneo catódico que tapa los silencios del mus, El Titi y El Marqués se encuentran con una gala que les llama la atención.
-Mira, los faranduleros de la tele dándose premios en la tele. Dale voz Manolo. -Pide el aristócrata de barrio.
-¿Tú has visto que alguno de estos vaya en pantalón corto o tenga cuernos?
-Hombre, pantalón corto no. -Se defiende El Marqués mientras Manolo, desde lo alto del taburete, gira la rueda del volumen.
-Titi, ¿a ti te han dado un premio alguna vez? -pregunta Manolo socarrón mientras inicia el descenso al campo base.
-Por aguantarte. -Bebe antes de seguir -Los premios solo valen para coger polvo.
-Bueno, reconocen el trabajo bien hecho -matiza El Marqués.
-Para eso primero tiene que haber trabajo. Luego que se lo den a los más capaces. Y más tarde que los que premian lo hagan con criterio. Mira estos que han subido ahora, seguro que han dedicado más tiempo a elegir el color de los vestidos que a trabajar, y resulta que suben al escenario y parecen las fichas de un parchís.  -El Titi bebe de nuevo y engola la voz -Premio al mejor programa de actualidad por su objetividad, su pluralidad y su blablabla. ¿Tú has visto alguna vez ese programa Marqués?
-No.
-Pues el que les ha dado el premio tampoco.
-No, si al final terminarán premiando a un mono que no sepa hacer la o con un canuto. -Bromea Manolo.
-Si no lo han hecho ya.

miércoles, 11 de junio de 2014

lunes, 9 de junio de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS LI

En el frenopático que es El Tropical siempre hay sitio en su delirante catálogo de personajes para una artista invitada como Angelines La Boletos. Angelines, viuda de banquero tacaño, perdón por la redundancia, se bebió la herencia de un matrimonio sin hijos y, agotadas las divisas, fue incapaz de asumir que tocaba cambiar el cuero del bemeuve por el escay del seiscientos. Buscó sin éxito otra billetera que le financiase los excesos. Y ahora, con un cuerpo tan seco como el carácter, intenta hacer la calle sin fortuna y, resignada, se gana a pulso el apodo cazando incautos que le compren boletos sin premiar y haciendo resúmenes a voz en grito de lo que ha leído en los periódicos que encuentra rebuscando en la basura.
Cuando pasa por El Tropical, Angelines La Boletos sigue siempre el mismo ritual: pide un anís seco bien cargado y una torta de Inés Rosales, se acerca al teléfono del local y llama a alguien a quien le habla a gritos de una actualidad que solo existe en su cabeza.
La parroquia de El Tropical, resoplona y resignada, espera en silencio a que La Boletos termine su resumen de prensa y respiran aliviados cuando abandona el local.
-Manolo, ¿se puede saber cuándo vas a quitar ese teléfono de una puñetera vez? -pregunta El Titi, todavía con el zumbido de los gritos agarrado al tímpano.
-Titi, ese teléfono lleva años sin señal.

domingo, 8 de junio de 2014

ALMONEDAS

Al viejo escritor le gusta ir a tiendas de almoneda para adquirir objetos a los que convertir en personaje inventándoles pasados.

viernes, 6 de junio de 2014

UN CADÁVER EN EL SALÓN

La Policía encontró el cuerpo en el salón, con las extremidades desmadejadas como si hubiera caído de un quinto piso sobre el sofá. Tras examinarlo, el forense informó con un punto de decepción en sus palabras: "No está muerto, dejémosle que descanse".

CUANDO DESPERTÓ

Cuando despertó y, aún aturdido, vio el jardín creciendo en el salón, supo que la siesta se le había ido de las manos.

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS L



En esa suerte de politeísmo suburbial que profesa la parroquia de El Tropical, Mágico González, Camarón y el inventor de la tortilla de patatas comparten cera de altar con El Cordobés, Joselito y José Tomás.
En el bar, el ABC solo se compra los lunes para leer las esquelas y las reseñas de Zabala. Y aunque Manolo siempre ha querido tener la cabeza de algún buen morlaco lidiado en Las Ventas colgando de la pared, nunca ha tenido ni la ocasión ni el dinero para conseguirlo y se excusa diciendo que "en este local ya hay bastantes perchas sentadas en las mesa, como para meter más".
Las tardes de toros en las que El Titi se cuela en el callejón de la mano de un monosabio cuñado de El Chimenea, se viste el alma de purísima y oro. Y de vuelta en El Tropical pone banderillas a las olivas, torea de salón con las servilletas y se deja rodear por el humo con olor a rico que desprenden los cigarrillos liados con las colillas que recoge en la barrera de Las Ventas y su tabaco de negro comprado a granel.
Cuando todos blasfeman al hablar de los antitaurinos, El Titi sentencia: "Yo no pierdo un segundo en discutir con esta gente".
-Di que sí Titi.
-No pierdo el tiempo con ellos porque tienen razón. Los toros son una barbaridad y tendrían que prohibirlos. Pero a mí me gustan tanto que mientras lo hacen no puedo dejar de ir.

jueves, 5 de junio de 2014

ÓRGANOS

Perder el riñón fue el primer paso. Y el primero suele ser siempre el más complicado. Aunque la verdad es que al no ser un órgano vital (me quedaba el otro), y que me iba a venir bien "perder un poco de peso", ironizaba para convencerme antes de aceptar las condiciones, no sufrí al decidirme. 

Tengo que confesar que, al principio, me costaba asumir la pérdida. Al fin y al cabo, las vísceras, por muy asquerosas que sean, son algo que uno lleva muy dentro y que se quiere como solo se puede querer a lo que es de uno.

La recompensa obtenida y el hecho de que no me hubiese dolido hizo que no tardase en acostumbrarme a la nueva situación, y me animé a ir más allá.
Continué con los ojos que, aunque no los tengo especialmente bonitos, tienen una córnea muy aprovechable. Aquí el proceso fue algo más complicado por mi fobia a que me toquen los ojos, pero reconozco que lo pasé peor en decidirlo que en hacerlo.

Descarté darle salida al hígado, demasiado uso, y no era cuestión de poner en circulación material en mal estado. 
Entonces quise dar un paso más y me decidí por sacrificar los pulmones que, a pesar de vivir en ciudad,  gozaban de una razonable buena salud, y seguro que interesarían a alguien.

Lo más sorprendente de este paso fue comprobar que se puede vivir sin órganos vitales, y eso fue definitivo para que me decidiera también donar mi corazón.

miércoles, 4 de junio de 2014

PENÉLOPE

Cada noche, Penélope borra lo escrito confiada en que llegue un Ulises que tense el arco capaz de inspirar su historia.

martes, 3 de junio de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS XLIX



En El Tropical solo se puede hablar de fútbol si es para ensalzar al Cádiz y de política si es día de reflexión.
Y en esa impuesta entente cordiale, todos escuchan con atención y aparente indiferencia cómo abdica un Rey y coronan a un Príncipe sin que nadie les pida opinión.
-Pero, ¿a nadie le interesa lo que está diciendo el Rey? -pregunta El Marqués, entusiasmado delante del televisor, mientras recuerda aquellas jornadas empresariales en las que, haciéndose pasar por un exitoso productor de macrofitas, pudo estrechar la mano del monarca. -Pero, ¿de verdad que a nadie le interesa?
-¿Le importa a él lo que hacemos nosotros? -replica El Titi tirando naipes sobre la mesa con desgana. -¿Y tú Matías? Estás muy callado. Con lo que eres tú con este tema.
Y Matías El Republicano sonríe sin decir nada mientras sacrifica reyes en silencio aunque le vaya en ello la partida.

DE CINE

Convencido de que su vida es una gran película, engola la voz y sonríe a cámara cada vez que va a comprar el pan.

lunes, 2 de junio de 2014

EL PARQUE Y EL ESPACIO



Desde la estación espacial, busca el parque en el que, de niño, soñaba con llegar a lo más alto con cada impulso de su padre en el columpio.

domingo, 1 de junio de 2014

viernes, 30 de mayo de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS XLVIII




Manolo acostumbra a echar el cierre tarde, cuando ni siquiera los borrachos violentos albergan esperanzas de que su reducida psicomotricidad les permita oponer la más mínima resistencia. Al grito de: "Venga, que ya es hora de que hagáis algo de provecho", Manolo invita de madrugada a salir del local a lo más perseverante de una clientela remolona pero obediente.
Pero una noche se le quedó en el redil una oveja del rebaño, Juanillo El Tridente. A Juanillo le llamaban así porque su culo no había conocido sillón de dentista y, fruto de aquella desidia odontológica, en su boca ya sólo quedaban un paleto de arriba, una muela y un incisivo tan afilado como sus comentarios.
-¿Y a ti que te pasa? Llevas toda la noche ahí arrinconado con cara de perro al que acaban de apalear. Y lo que es peor, sin hacer gasto. Venga, que cualquiera diría que no tienes casa.
-Ya no.
Juanillo permaneció con la cabeza gacha, aferrado a aquel botellín de quinto vacío desde hacía horas.
-¿Y eso?
-El banco.
Manolo no dijo nada. Bajó una botella de DYC y dos vasos del estante, y sirvió sendas raciones largas de segoviano.
-Esto no ayuda, pero falta un buen rato hasta que abra la sucursal y pueda dejarte lo que necesitas.
Juanillo le miró desconcertado.
-Pero Manolo, ¿cómo vas a conseguir tú el dinero? -preguntó mirando la desoladora imagen de un local que solo podía dar pérdidas e insomnios.
-¿Te he preguntado yo cómo lo perdiste tú? Pues calla y bebe, que aquí ya no hay más que hablar hasta que amanezca.

jueves, 29 de mayo de 2014

CINCO

En su pequeño universo, Samuel era incapaz de asimilar todo aquello que iba más allá del cinco. Sabía contar hasta el diez de carrerilla, pero pasado el cinco no era consciente de si aquello era mucho o poco, y cambiaba con frecuencia el orden de los números, convirtiendo aquel ejercicio de memoria en un personal caos numérico. Sabía que tenía cinco dedos en cada mano y otros tantos en cada pie, que había cinco peluches sobre su cama, que había que subir cinco escalones para entrar en el colegio, y que el coche de mamá tiene cinco marchas y cinco ruedas, cuatro puestas y una escondida. Samuel pensaba que solo se podía tener cinco amigos, y al que se acercaba cuando el cupo de amistades estaba lleno lo miraba con recelo. Las tardes de paseo, le gustaba contar coches, cada vez que contaba cinco volvía a empezar. Para él todos los edificios tenían cinco plantas, el resto formaba parte de un infinito inabarcable para sus prematuras entendederas. Y su madre era incapaz de entender por qué cuando compraba media docena de huevos, al poco de meterla en la nevera, siempre aparecía uno fuera de la caja.

Con cuatro años y medio, Samuel empezó a pensar que cuando cumpliese cinco todo se acabaría. Aquella época coincidió con la muerte de su abuelo, que ya había cumplido cincoymuchos. Fueron semanas de noches largas en las que, desde su cama, escuchaba a su madre llorar a escondidas. Lo que más miedo le daba a Samuel era aquel no saber qué pasa cuando todo se acaba.

La noche previa a su quinto cumpleaños, Samuel dejó nervioso que la rutina diaria pasase. Quedó confuso cuando su madre se limitó a darle un beso de buenas noches. “¿Solo un beso, ni siquiera una lágrima o un te voy a echar de menos? ¿Se te ha olvidado que mañana cumplo cinco años? ¿No recuerdas que mañana cuando te levantes se habrá acabado todo?”, pensó mientras se cerraba la puerta de su cuarto y se despedía para siempre de sus cinco peluches aprovechando el último resquicio de luz que llegaba desde el pasillo.

Por la mañana, se sorprendió al comprobar que seguía teniendo brazos y piernas, que podía moverse, incluso levantarse de la cama. Le agradó ver que sus cinco muñecos se habían decidido a acompañarle en aquel viaje. Al abrir la puerta de su habitación escuchó al final del pasillo a alguien moviéndose en la cocina. Entró con cautela y se le dibujó una enorme sonrisa al encontrar a su madre moviéndose de un lado a otro, tomándose apresuradamente una taza de café mientras colocaba sobre la mesa su desayuno. “Todavía estás así. Venga Samu, desayuna rápidamente y cámbiate, que tengo mucha prisa y llegamos tarde al cole”, le recriminó con más prisa que contundencia.


-Sabes mamá, no te preocupes más por el abuelo. Está bien. En realidad, estar muerto no es tan diferente.


miércoles, 28 de mayo de 2014

LA MALETA


...
-Mi maleta. Le digo que quiero saber dónde está mi maleta. Acabo de llegar de viaje y necesito mis cosas. En la maleta tengo toda mi ropa, documentos importantes y mi medicación, y no ha aparecido en la cinta de equipajes... Nada... No hay manera... Do you speak english? Parlez-vous français? -Contaba con que la barrera idiomática me causaría algunos problemas, pero no tantos ni tan pronto.

Opté por comunicarme a través de gestos. Afortunadamente, no tardé demasiado en hacerme entender. Señalé la maleta de otros viajeros que habían tenido más suerte que yo, y con una lamentable actuación de mimo desahuciado logré que mi apático interlocutor cambiara el gesto y me pidiera que me acercase al mostrador. Cogió el billete y tecleó el identificador del pasaje. Tras apretar el intro del teclado sonrió y empezó a asentir. Giró levemente la pantalla y me enseñó la línea en la que se podía leer: "Flight: Arrival... Baggage: OK".

-Eso es imposible. Mi maleta no ha venido en este vuelo. Me he quedado hasta que ha salido el último bulto por la cinta y no estaba la mía. Mi maleta no está aquí-. Mi queja desesperada no tuvo más réplica que un rostro de nuevo impenetrable del que, sabía, no iba a obtener nada más allá de aquel “OK” que reflejaba la pantalla.

Cuando emprendí este viaje, elegí decididamente aligerar recuerdos y reducir el presente a lo que entrase en aquella maleta: algo de ropa, dinero y los documentos cuya ausencia me atan a este aeropuerto en el que nadie se queda menos yo.

Consumidas las divisas y agotados los medicamentos de mi escaso equipaje, el ambiente turbio de la zona de tránsito no ayudó cuando la tos se agarró al pecho con ganas de alojarse para siempre en el pulmón. A pesar de todo, cada día cumplía sumiso con mi rutina de reclamar el equipaje hasta acumular cientos de hojas amarillas, escritas cada vez con más desidia, sin obtener noticia de una maleta que, según  aquel ordenador, estaba ya en mi poder.


Aquí todos los días son iguales. No podría especificar cuánto tiempo ha pasado desde que bajé de aquel avión hasta ahora que me suben a esta ambulancia. Y desde aquí, tumbado en esta camilla, frente al cartel que hay sobre la puerta central del aeropuerto, acabo de descubrir que la maleta sí había llegado a su destino.

martes, 27 de mayo de 2014

NIÑOS

Una vez conocí a un niño de mi misma edad, Matías. A los dos nos preocupaban cosas tan importantes como cumplir pronto con nuestras escasas obligaciones para poder ir cuanto antes a jugar con los amigos, que en el comedor no se enterasen que escondíamos las acelgas en los bolsillos para luego tirarlas, o encontrar un sitio tranquilo en el parque donde pasar horas jugando a darle pataditas a una piedra con la puntera del zapato.
A ambos nos gustaba comer caramelos a escondidas, aunque nos dijesen que se nos iban a caer los pocos dientes que teníamos, y que nos pintaban una boca desordenada, como de piano a medio montar. 
Como niños que éramos, no nos asustaba la muerte, nos agobiaba lo aburrido que tiene que ser vivir eternamente después de muerto. "¿Si te mueres siendo un niño, te dejan seguir siéndolo para siempre? ¿Hay juegos para tanto tiempo? ¿En la eternidad hay acelgas? ¿Y bolsillos para esconderlas?"

Matías ya lo debe estar comprobando. A él, pasados los 70, la enfermedad le devolvió a la niñez, y a mí la envidia de querer disfrutar la misma sonrisa infantil que veía en su cara.
Anoche, cuando nadie le lloraba en el hospital, vino a despedirse a mi habitación en la residencia: "No tengo mucho tiempo. Solo he venido para decirte que te espero en el parque". Y sonrió.

sábado, 24 de mayo de 2014

EL FOROFO

Le importunaba sobremanera que ocupasen su asiento en el estadio. En su abono de toda la vida lo ponía bien claro: puerta 15, Tribuna Alta, fila 5, asiento 12. Entonces, ¿por qué tenía que encontrarse, un partido tras otro, a alguien en su localidad? Y lo que es peor, por qué tenía que soportar que no le hiciesen ni caso cada vez que les pedía que lo dejasen libre. Él, que se había pasado la vida empujando en cada jugada, arañándole al reloj cada segundo en los partidos que apuntaban a victoria, y abrazando la camiseta con más fuerza si cabe en las derrotas. Cómo no podían entender que su cuerpo estaba en la puerta 5 del sector C, pasillo 14, parcela 16B de aquel inmenso cementerio, pero su espíritu seguía en el asiento 12, de la fila 15, de la Tribuna Alta de aquel estado que prácticamente le vio nacer.

viernes, 23 de mayo de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS XLVII

Una vez eliminada la máquina tragaperras de El Tropical, Manolo optó por tapar el hueco con una diana electrónica. Al tercer tuerto, consideró su decisión y pensó que sería más inofensivo cubrir con una foto panorámica de Cádiz el cerco que había dejado en la pared la maquinaria recreativa.
-¿Y esa foto Manolo? -preguntó extrañado El Titi.
-¿Pero tú no eras de Soria? -remató El Marqués.
-Sí, pero tengo la mala costumbre de veranear sin bufanda.

jueves, 22 de mayo de 2014

EL CARAMELO DE GUTIÉRREZ



Hoy, el mismo día que cumplo los sesentaytodos decidí pasar de nuevo por aquella pastelería. A medida que cruzaba la plaza me veía a mí mismo hace décadas, de puntillas, con las uñas incrustadas en la madera repintada de blanco de aquel escaparate. Era capaz de pasar horas contemplando el interior de aquel lugar, el fabuloso muestrario de joyas edulcoradas que se encargaba de custodiar aquel hombre de bigotillo fino y cuidado cuyo apellido ilustraba la fachada del establecimiento. Permanecía allí, agazapado, contemplando ensimismado el interior del local. Hasta que me descubrió la hija del señor Gutiérrez. Instintivamente me agaché. Ella salió, con su sonriente mirada dijo: "Mi papá me ha pedido que te dé esto". Alargó la mano y me entregó un caramelo justo antes de salir corriendo. Desde entonces y durante años, todos los sábados se repetía la escena: yo me quedaba en el escaparate y cuando ella se percataba de mi presencia metía sonriente la mano en el bote de los caramelos, me llevaba uno y regresaba presumida a ayudar a su padre. 
Esta mañana, tras años de lejana ausencia, cuando por fin he llegado al escaparate de la pastelería Gutiérrez, me ha sorprendido comprobar que mantenían aquel escaparate de madera repintada de blanco, y que en el interior permanecía el mostrador con vitrina primorosamente cuidado. Tras él, una señora de pelo cano y aspecto elegante y junto a ella una niña que, cuando me descubrieron al otro lado del cristal, salió obediente de la tienda. "Me ha dicho mi abuela que le entregue esto". La pequeña deslizó por las arrugas de mi mano este caramelo que ahora descansa junto a los demás haciendo montón sobre la mesa. Nunca los pude comer, pero todo este tiempo ha sido mi particular tesoro, no podía permitir que una vulgar diabetes me apartase de aquella mirada sonriente.

EL MUNDO

Cuando por fin se decidió a comerse el mundo acabó pidiendo al maitre la hoja de reclamaciones por indigesto.

miércoles, 21 de mayo de 2014

LA CARTERA Y LA PALABRA

Tras varios robos, escondió la cartera en el bolsillo de la chaqueta donde guarda el libro. "Aquí no buscará nadie". Y le tomaron la palabra.

lunes, 19 de mayo de 2014

EL JUEGO

...
-Me preocupa verte así. Intenta tranquilizante y explícame qué ha pasado y cómo llegaste allí.
-Fue por aquel maldito anuncio en el periódico. Prometía dinero fácil de forma inmediata. Y tú sabes mejor que nadie en qué situación estoy: el divorcio, el embargo, más de tres años sin trabajo... -empezó a explicarle Tristán a su amigo mientras miraba con compulsiva desconfianza al resto de clientes del café.
-¿Te han timado? ¿Es eso? Joder, Tristán, huele a estafa de lejos. ¿Cuánto dinero has palmado? ¿Cuánto necesitas esta vez?
-No, no es eso. Escúchame -bebía a pequeños sorbos del vaso que tenía sobre la mesa -. Mandé un mensaje al teléfono móvil que venía en el anuncio, y me respondieron con otro en el que venía una hora, una dirección y un código de seis dígitos.
-¿Y fuiste?
-Sí, aunque sonaba un poco raro, no podía dejar de intentarlo. La cita era en un edificio de oficinas, en la zona industrial. No salió nadie a recibirme. La puerta de la calle estaba abierta, y al final de un pasillo al que daba acceso había otra puerta con un teclado en el que intuí que debía marcar el código que me habían mandado por teléfono. Entré en una sala oscura, que parecía enorme por el eco que rebotaba en las paredes sin ventanas. Estaba amueblada únicamente con una silla y una mesa situadas en el centro, iluminadas por la pequeña claraboya sucia del techo.
Sobre la mesa había un maletín y un sobre, y al fondo, escondido en la oscuridad que ocultaba todo a mi alrededor, un reloj que marcaba una cuenta atrás y dos marcadores parados ambos en el 50.
El sobre estaba a mi nombre así que, después de preguntar varias veces en voz alta si había alguien allí y no obtener respuesta, lo abrí.
-¿Y? -Tristán levantó la vista y encontró a su interlocutor ojiplático. -¿Quë había dentro del sobre?
-Un mensaje -Tristán intentó reproducir textualmente lo que había leído: "No se haga preguntas. No se cuestione nada, no le servirá de mucho. Ha venido a ganar dinero, mucho y de forma inmediata, y eso solo se consigue jugando fuerte,  que es lo que le proponemos, que juegue. En el maletín que tiene frente a usted hay un millón de dólares. El juego consiste en que lo coja o lo deje. Si decide llevárselo, usted será millonario, si rechaza el dinero se irá y no pasará nada. Pero un juego no es realmente interesante si no hay unas reglas y cierto riesgo. En este caso, si se lleva el maletín con el dinero morirá alguien en algún lugar del mundo. Para su tranquilidad le diré que se trata de alguien que usted no conoce. Todo sucederá a miles de kilómetros, algo tan simple como un asesinato sin resolver de los muchos que ocurren cada día en todo el mundo y al que jamás podrán vincularle. Piense que se trata simplemente de alguien que, aunque involuntariamente, también pasará a formar parte del juego.
Si opta por no llevarse el dinero, salga por la misma puerta por la que ha entrado y no se moleste en llamar a la Policía, antes de que pueda marcar el número, nada de esto habrá sucedido". -Tristán apuró el vaso y continuó con su entrecortado relato -. Mientras leía en voz alta, me di cuenta de que con cada uno de mis gestos los marcadores disminuían y aumentaban proporcionalmente uno respecto al otro. Entonces comprendí que detrás los que realmente jugaban eran quienes estaban apostando sobre qué decisión iba a tomar. Cuando apenas faltaban diez segundos se heló el sudor frío que invadía mi tembloroso cuerpo y...
-¡¿Qué hiciste?!
Tristán miró fijamente a su amigo y le espetó: -¿Qué habrías hecho tú?

viernes, 16 de mayo de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS XLVI



El suelo de El Tropical, limpio, lo que se dice limpio, solo lo está los viernes después del último menú del día de la semana.
El resto de los días, los parroquianos se han acostumbrado a esa rugosidad de lija bajo los zapatos y esa adherencia innata de un suelo que Manolo confiesa sin pudor: "se limpia lo justo para que no lo cierre Sanidad y estéis como en casa".
De lunes a jueves, después de las comidas, Manolo saca la escoba a pasear "para quitar lo más gordo, lo que más se ve".
Pero los viernes es diferente y, El Titi y El Marqués, que suelen cerrar el turno de cocina ese día, ya se han acostumbrado a mover la cuchara al ritmo anárquico y machacón de unos compulsivos golpecitos contra el suelo.
La primera vez que les ocurrió no pudieron por menos que preguntar abrumados por el pasmo: -Manolo, ¿se puede saber que hace una docena de pollos picoteando el suelo?
-El departamento de I+D+I de El Tropical, que se ha puesto a trabajar y me ha dicho que esto me sale más barato que una aspiradora, y así vais conociendo el menú de la semana que viene.

jueves, 8 de mayo de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS XLV


Cada sobremesa, cuando la partida de mus es Ley, y alrededor de la mesa se arremolinan moscones como atraídos por el olor dulzón del anís con hielo, El Titi se queja amargamente de que esté prohibido fumar en el interior de El Tropical.
-Esto ya no es lo que era. El mus sin tabaco no es lo mismo.
-Pero si tú ya apenas fumas, Titi -se extrañó El Marqués mientras mareaba a la aristocracia confiando en ligar una mano con la que aspirar a algo más que a envites a chica.
-Ya, pero me gusta hacer gasto.
-La verdad es que sí se echa de menos un buen puro caribeño, de esos que se disfruta cada bocanada. ¿Sabías que la palabra tabaco viene de Cuba? Fumaban las hierbas con unos tubos. Tubos. Tubacos. Tabaco.
-Marqués todo eso está muy bien, pero el tabaco solo sirve para que no se acerque la gente. Cuanto más barato y más humo eche, mejor para librarse de los mirones. Órdago a grande, chica, pares y juego.
-La madre que te parió.

EL RECEPCIONISTA

Como regalo de jubilación, el viejo recepcionista pidió ver el interior de alguna de las habitaciones cuyas llaves gestionó durante décadas.

martes, 6 de mayo de 2014

SOÑÓ QUE ABRÍA UNA CAJA

Soñó que abría una caja que contenía un sobre y dentro, un anillo con la fecha de un calendario que estaba en una habitación junto a un reloj parado, cuyas agujas señalaban a un sombrero con una dirección en la etiqueta, de la que se vio salir llevando en la mano una caja que contenía un sobre y dentro, un anillo con una fecha...

viernes, 2 de mayo de 2014

VENTURAS Y DESVENTURAS DE EL TITI Y EL MARQUÉS XLIV



En un lugar de desoficiados como El Tropical el único que tiene constancia del día de la semana en el que vive es Manolo: martes, proveedores y mus; miércoles, futboleros de Champions y mus; jueves, reponer bebidas y mus; viernes y sábado, algún turista despistado pide comer y mus; domingo, solo la parroquia acude a misa y mus; y lunes, facturas mus y mal café.
-Manolo deja esos papeles y ponme un carajillo de baylleis, que el café no hay quien se lo tome -reclama el Titi mientras Manolo, harto de revisar deudas, coge la copa y las botellas y se acerca a él con cara de pocos amigos.
-Aquí lo tienes princesa. Y las prisas nos las guardamos en casa, que entre que yo no puedo salir de aquí y tú no tienes nada que hacer, a ninguno nos esperan como para tener q salir corriendo.
-No sé cómo te pueden sentar tan mal los lunes Manolo.
-Titi, a ver si te enteras que yo me cago en los lunes.
-Y te sobra mierda para los martes.

jueves, 24 de abril de 2014

miércoles, 23 de abril de 2014

martes, 22 de abril de 2014

LA REVOLUCIÓN

Está convencido de que las revoluciones que triunfan son las silenciosas. Así que apagó la tele y se dedicó a ver la calle desde la ventana.

lunes, 14 de abril de 2014

ARMAS

Era un amante de las armas, empezó coleccionándolas, luego le dio por limpiarlas y terminó usándolas.

lunes, 7 de abril de 2014

viernes, 4 de abril de 2014

LA ÚLTIMA FUNCIÓN

Es de últimas funciones, arañar el eco de los aplausos en la sala ya vacía e irse sabiendo que está listo para empezar.

viernes, 28 de marzo de 2014

EL DUELO

Acostumbrado a ser el padrino en los duelos, cuando tuvo que recoger el guante solo acertó a coger el arma por el cañón.

AMANECER

Con los ojos aun a medio abrir, siempre encuentra algo crepuscular en cada amanecer.

miércoles, 26 de febrero de 2014

LOS DINOSAURIOS DEL PARQUE


Lo que más le molesta a la pequeña Diana cuando encuentra huellas de dinosaurio en el parque son los perros que no dejan de merodearla.