lunes, 19 de mayo de 2014

EL JUEGO

...
-Me preocupa verte así. Intenta tranquilizante y explícame qué ha pasado y cómo llegaste allí.
-Fue por aquel maldito anuncio en el periódico. Prometía dinero fácil de forma inmediata. Y tú sabes mejor que nadie en qué situación estoy: el divorcio, el embargo, más de tres años sin trabajo... -empezó a explicarle Tristán a su amigo mientras miraba con compulsiva desconfianza al resto de clientes del café.
-¿Te han timado? ¿Es eso? Joder, Tristán, huele a estafa de lejos. ¿Cuánto dinero has palmado? ¿Cuánto necesitas esta vez?
-No, no es eso. Escúchame -bebía a pequeños sorbos del vaso que tenía sobre la mesa -. Mandé un mensaje al teléfono móvil que venía en el anuncio, y me respondieron con otro en el que venía una hora, una dirección y un código de seis dígitos.
-¿Y fuiste?
-Sí, aunque sonaba un poco raro, no podía dejar de intentarlo. La cita era en un edificio de oficinas, en la zona industrial. No salió nadie a recibirme. La puerta de la calle estaba abierta, y al final de un pasillo al que daba acceso había otra puerta con un teclado en el que intuí que debía marcar el código que me habían mandado por teléfono. Entré en una sala oscura, que parecía enorme por el eco que rebotaba en las paredes sin ventanas. Estaba amueblada únicamente con una silla y una mesa situadas en el centro, iluminadas por la pequeña claraboya sucia del techo.
Sobre la mesa había un maletín y un sobre, y al fondo, escondido en la oscuridad que ocultaba todo a mi alrededor, un reloj que marcaba una cuenta atrás y dos marcadores parados ambos en el 50.
El sobre estaba a mi nombre así que, después de preguntar varias veces en voz alta si había alguien allí y no obtener respuesta, lo abrí.
-¿Y? -Tristán levantó la vista y encontró a su interlocutor ojiplático. -¿Quë había dentro del sobre?
-Un mensaje -Tristán intentó reproducir textualmente lo que había leído: "No se haga preguntas. No se cuestione nada, no le servirá de mucho. Ha venido a ganar dinero, mucho y de forma inmediata, y eso solo se consigue jugando fuerte,  que es lo que le proponemos, que juegue. En el maletín que tiene frente a usted hay un millón de dólares. El juego consiste en que lo coja o lo deje. Si decide llevárselo, usted será millonario, si rechaza el dinero se irá y no pasará nada. Pero un juego no es realmente interesante si no hay unas reglas y cierto riesgo. En este caso, si se lleva el maletín con el dinero morirá alguien en algún lugar del mundo. Para su tranquilidad le diré que se trata de alguien que usted no conoce. Todo sucederá a miles de kilómetros, algo tan simple como un asesinato sin resolver de los muchos que ocurren cada día en todo el mundo y al que jamás podrán vincularle. Piense que se trata simplemente de alguien que, aunque involuntariamente, también pasará a formar parte del juego.
Si opta por no llevarse el dinero, salga por la misma puerta por la que ha entrado y no se moleste en llamar a la Policía, antes de que pueda marcar el número, nada de esto habrá sucedido". -Tristán apuró el vaso y continuó con su entrecortado relato -. Mientras leía en voz alta, me di cuenta de que con cada uno de mis gestos los marcadores disminuían y aumentaban proporcionalmente uno respecto al otro. Entonces comprendí que detrás los que realmente jugaban eran quienes estaban apostando sobre qué decisión iba a tomar. Cuando apenas faltaban diez segundos se heló el sudor frío que invadía mi tembloroso cuerpo y...
-¡¿Qué hiciste?!
Tristán miró fijamente a su amigo y le espetó: -¿Qué habrías hecho tú?

3 comentarios:

  1. Me gustó este cuento, tanto que corre el riesgo de ser incluido en mi propio blog. Saludos.

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  2. Me eh pasado por este blog, gracias a "el tonto de la colina" tus cuentos o microrelatos son fenomenales, me dejas con ganas de seguir leyendo.
    un abrazo enorme. Desdé hoy te sigo :D
    si gustas pasate por mi blog yake-kinky-kidboy.blogspot.com
    si gustas claro, pero yo si me paso por el tuyo :3
    un abrazo

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  3. Tensión y un final a medio camino entre abierto y cerrado... ¡me gusta!

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