jueves, 26 de junio de 2014

EN LA ESQUINA

Una de las cosas que más me sorprendió al volver fue encontrarla allí, sola en aquella esquina, en el mismo lugar en el que la había dejado hacía años. Aun recuerdo aquellos tiempos en los que los jóvenes del pueblo esperaban pacientemente haciendo cola para hacer uso de sus servicios. Pero aquel pasado de atenciones dio paso a un presente poco alentador que augura un futuro nefasto. Ya nadie se acerca a ella, pasan a su lado con la indiferencia de quien no ve lo accesorio, incapaces de valorar su extraordinaria capacidad para seguir en esa esquina, al pie del cañón a pesar del tiempo y las circunstancias.
Conmovido por su situación, saco unas monedas y me acerco a ella, descuelgo su auricular y compruebo que, a pesar de su aspecto sucio y demacrado, mantiene el tono firme de los teléfonos que no necesitan cobertura para funcionar.

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