sábado, 14 de mayo de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

5.-Lealtad, endogamia y silencio

Juan Cuadrado, el Asesor, no tardó en cerciorarse de que, cumpliendo los patrones de toda estructura clásica de partido, el PIRLA sustenta la relación con sus afiliados, su particular ejército, en tres principios básicos: lealtad, endogamia y silencio.

Con la lealtad se garantiza que los afiliados no cuestionen ni una sola de las decisiones del PIRLA, por descabelladas que estas puedan ser o parecer, que lo parecen y lo son.

Como si se tratase de una estafa piramidal cualquiera, el partido engrosa filas fomentando la endogamia entre sus miembros. El primer paso es que hermanos engañen a hermanos, padres, madres, sobrinos… y, superada esa fase, lograr que sus relaciones sociales, sus matrimonios, sus vidas giren en torno al partido. Como recompensa, el PIRLA se encarga de dotarles de los recursos necesarios para vivir, a cada uno en función de su grado de implicación: un puesto en la imprenta municipal, una concejalía de Urbanismo, una presidencia de Diputación, un cargo de diputado… o la joya de la corona, un escaño en el Senado.

El silencio es causa y consecuencia de las anteriores. Ningún soldado denuncia a otro del mismo ejército, y mucho menos si es familia. Eso supone que “lo que pasa en el PIRLA, se queda en el PIRLA”, hasta que un juez se pone pesado y amenaza con más años de cárcel de lo deseable. Ahí y solo ahí, es cuando este cimiento empieza a cimbrear, lo que conlleva un inevitable efecto dominó.


Alguna vez, alguien le dijo a Cuadrado: "Un ejército satisfecho es un ejército bien alimentado". Cuando el Asesor vio las dimensiones que gastaba el conductor del candidato pensó: "Y el PIRLA da bien de comer”. 

EL ASESOR: Diario de campaña (entregas anteriores)



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