miércoles, 1 de junio de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

9. Plumillas

En sus años como Asesor había tropezado con políticos que convertían la torpeza ante los medios en virtuosismo. Balbuceos, silencios incómodos, mirandas perdidas, sudores fríos, sollozos, apresuradas huidas al baño… Cuadrado conocía como la palma de su mano el catálogo de desatinos.

Teniendo en cuenta las capacidades de quienes le contrataban, a Juan Cuadrado no le quedaba otra que controlar la exposición de estos a los plumillas.  Aunque, suele pasar que él y sus clientes tienen formas muy distintas de acercarse a los juntaletras.

El candidato, lejos de todo pudor, es partidario de amenazar públicamente a los díscolos, mandar cuestionarios con las preguntas que quiere que le hagan, y asalariar a su particular guardia pretoriana en los medios. Un ejército de afines a quienes tener contentos, con la barriga llena y la esperanza de una jefatura de gabinete de comunicación.

Por su parte, Cuadrado es más de aprovechar la ausencia del candidato para moverse en la trastienda de los medios al grito de “tranquilos chicos, relajaos, que yo no soy el enemigo,  somos todos compañeros”, mientras con una cínica sonrisa anota mentalmente la lista negra de enemigos a los que marcar más de cerca que Goikoetxea a Maradona.


En cualquier caso, dos formas de despreciar a unos periodistas y a una profesión empeñados en demasiadas ocasiones en alimentar ese desprecio.



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