lunes, 27 de junio de 2016

SU NOMBRE EN UN SUSURRO

Cada noche al acostarse, a las doce en punto de la noche, Rosa escuchaba su nombre escondido en un susurro y una letanía de palabras cuyo mensaje no lograba identificar. Miraba a su alrededor y en casa le rodeaba la misma soledad que le acompañaba en el día a día.
Inquieta por la incertidumbre era incapaz de dormir, y decidió recurrir a los somníferos. Pero antes de que los medicamentos hiciesen efecto, a las doce en punto, volvía a escuchar su nombre envuelto en un susurro.
Una noche de verano, cuando quedaba poco para que acabase completamente desquiciada, escuchó su nombre con más claridad que habitualmente. Se acercó a la ventana y descubrió que su anciana vecina hablaba cada noche con su hija, siempre a las doce y siempre en un susurro que empezaba "Rosa, hija, no puedo hablar muy alto, que es tarde y los vecinos deben estar dormidos..."

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