jueves, 28 de julio de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

45. El jarrón chino

Juan Cuadrado, El Asesor, tras tres días intentando hacer entender al candidato que la maquinaria de la Casa del Jefe de Estado no siempre funciona a la perfección, que él tampoco entiende cómo han podido olvidarse del líder del PIRLA en la ronda de consultas, pero que está todo arreglado: "El Rey va a entrevistarse contigo, faltaría más, y lo va a hacer el mismo día que vea a los representantes de los partidos más votados".

-Eso es estupendo Cuadrado, Así me gusta, que me den mi sitio.

-Bueno, solo hay un pequeño inconveniente. Jefatura de Estado no quiere que se note el fallo y han pedido total discreción. No habrá foto del encuentro y han pedido que no hagamos valoraciones a posteriori.

-Pero eso nos deja como unos mindundis.

-No es lo ideal, pero si lo piensas bien eres el único que le va a cambiar la agenda al Rey.

Y con esas, el candidato llega en taxi a Zarzuela por la puerta de servicio, y con un "Su Majestad le espera" y un café en una sala sin flashes como recibimiento. El secretario general del PIRLA, en su inquietud por cotillear casas ajenas, se pasea por varias estancias, todas muy bien puestas y muy limpias, hasta que, cual becario de boyscout sin brújula, se desnorta y justo cuando se encuentra tras un jarrón chino dos cabezas más alto que él escucha una voz muy de mensaje de Navidad.

Lo mejor de la dinastía Ming es que hacían jarrones como para meterle girasoles a un cíclope. Y en esa confortable anonimato el candidato echa el día escuchando los encuentros con el Rey de los cuatro de los que depende que él siga o no aferrado a su recién estrenado escaño. Estupefacto por cómo cambian los discursos en una sala sin luz ni taquígrafos y, minutos más tarde, ante un atril con micros, cámaras y periodistas.


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