lunes, 4 de julio de 2016

EL ASESOR: Diario de campaña

36. El acta

Ahí está el candidato, traje nuevo, camisa planchada, corbata verde y muda limpia, frente a los leones. Dispuesto a cumplir con el mandato constitucional que tantos beneficios confía que le reporte. Como en el primer día de colegio, el candidato anda perdido sin saber dónde está su clase, qué papeles tiene que rellenar para matricularse ni dónde hay que recoger la cartera nueva con el material escolar, así que ha ido de la mano del Asesor para que le sirva de lazarillo.

Antes de entrar a cumplir con la burocracia, Juan Cuadrado le frena cogiéndole del codo y le advierte en voz baja: "Deja que pase primero ese calvo. Que no se note demasiado que estás desesperado por agarrar el escaño".

Hoy, todos los diputados que van a recoger su acta pasan inevitablemente por el hemiciclo. Los nuevos suspiran mientras empiezan a imaginarse cómo debe ser todo aquello, si es cierto lo que les han contado, y los que repiten resoplan aliviados esperando terminar una legislatura más que sumar a una jubilación dorada.

Con lo que no contaba hoy el candidato era con un salón de los Pasos Perdidos repleto de guiños, sonrisas de medio lado y saludos cómplices de los mismos con los que ya ha coincidido los últimos días en todo tipo de establecimientos hosteleros aledaños a las carreteras secundarias próximas a la A1.

"Cuadrado no deja de ser curioso que el primer día de clase ya conozco a unos cuantos. Ah, y que sepas que me gusta mucho tu idea de haberles dicho a todos que sí. Ya habrá tiempo de decidirse. De momento, que se confíen. Por cierto, ¿a cuánto dices que sale aquí el gin-tonic en esta casa?"



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